El robot subacuático RU 29 logró completar su travesía de 16 meses por el Atlántico Sur
Equipados con la tecnología de sensores necesaria, estos robots son capaces de inspeccionar las aguas portuarias o de aventurarse hasta el fondo del océano en busca de yacimientos de materias primas, por citar algunos ejemplos de operaciones para los que se les emplea. Además, al tratarse de robots y no de meros submarinos pilotados por control remoto, pueden llevar a cabo tareas rutinarias de forma independiente, sin necesitar la ayuda constante de humanos.
A esta lista de hazañas científicas y tecnológicas, hay que añadirle ahora la protagonizada por el robot RU 29 Challenger, que ha conseguido cruzar el Atlántico Sur durante una larga travesía, en dos etapas, de cerca de año y medio.
![[Img #20574]](http://noticiasdelaciencia.com/upload/img/periodico/img_20574.jpg)
El proyecto lo ha hecho posible el equipo de Nilsen Strandskov, del Laboratorio de Observación Costera de la Universidad Rutgers (Universidad Estatal de Nueva Jersey) en Estados Unidos, así como Antonio González Ramos, profesor de la Facultad de Ciencias del Mar en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigador de la división de Robótica y Oceanografía Computacional del Instituto Universitario SIANI, adscrito a la citada universidad española. Se trata del tercer proyecto de estas características en el que ambas universidades han colaborado.
El robot submarino fue soltado frente la costa de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en enero de 2013. Tras navegar 10.400 kilómetros, llegó a la costa de Ubatuba, Brasil, el mes pasado.
La amplia cantidad de información recogida por el robot dará para muchos análisis y estudios, pero ya hay algunos resultados concretos.
El más notable, y además inesperado, es el de que el agua de las profundidades está más caliente y salada que lo previsto por los modelos de cambio climático. El océano está equilibrando el exceso de calor en la superficie, transfiriéndolo hacia las capas profundas (sobre todo la situada a entre 300 y 800 metros de profundidad.
En el aspecto tecnológico, el viaje del RU 29 corrobora que es factible cruzar con robots submarinos de este tipo el océano de norte a sur (y viceversa), así como de este a oeste (y viceversa). Esto abre la puerta hacia futuros proyectos de investigación oceanográfica basados en travesías robóticas largas de este tipo. El viaje del RU 29 ha contribuido también al desarrollo de nuevos sistemas y protocolos totalmente inéditos de planificación y visualización de datos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario